Norbert Schnell Artista audiovisual, Centro Pompidou

Convertir el smartphone en una guitarra, un violín o toda una orquesta musical

Por M. Barnuevo | J. Ocampos | 02-11-2016

Se ha escrito (y reflexionado) mucho sobre las relaciones entre el arte y la tecnología. Las posturas -muchas de ellas antagónicas y aparentemente irreconciliables- oscilan entre quienes defienden una especie de “pureza” artística que se ve contaminada en el momento en que las nuevas tecnologías entran en juego, y aquellos que reniegan de la tradición fascinados por las posibilidades que ofrece la utilización de ordenadores, sensores y demás cacharrería en el proceso de creación y distribución de las obras. Lo cierto es que vivir de espaldas a la tecnología, aunque legítimo, no sólo resulta complicado en un mundo hípertecnificado, sino también reduccionista. El director de cine experimental Godfrey Reggio (que cautivó con su trilogía de búsquedas espirituales y títulos impronunciables: Koyaanisqatsi, Powaqqatsi y Naqoyqatsi), definió bastante bien las imbricaciones inherentes a esta relación: “No se trata del efecto de la tecnología sobre el medio ambiente, la religión, la estructura económica, la sociedad, la política, etcétera. Es que ahora todo existe inmerso en la tecnología hasta el punto de que es la nueva y completa naturaleza de la vida”. Así pues, si todo está inmerso y relacionado, mejor aprender a conjugar el arte y las nuevas tecnologías en lugar de negar uno u otro.

En el IRCAM (instituto de investigación acústico musical) alojado en el prestigioso Centro de Arte Pompidou de París llevan décadas dedicándose al estudio de las vanguardias de la música, desde el modernismo predominante en su nacimiento en los años 70, hasta las nuevas tendencias relativas a la inclusión de tecnologías digitales en la composición e interactuación de los artistas con el público. Uno de sus investigadores, Norbert Schell, está interesado en ampliar las posibilidades de la música con un dispositivo tan común como el teléfono móvil: “Las tecnologías digitales aportan gran fluidez en las nuevas formas de creación y participación musical. El smartphone es una herramienta muy poderosa y todos llevamos uno en el bolsillo”. Las propuestas de Schell están siempre enfocadas a las relaciones existentes entre el sonido y el movimiento, y en como estas simbiosis pueden ser reinterpretadas de forma colaborativa en distintos espacios.

Estas investigaciones le han llevado al diseño de distintas instalaciones en las que los visitantes, a través de sus teléfonos, construyen un ambiente sonoro. O a la paradoja de atreverse a ofrecer un concierto sin orquesta, en el que los intérpretes son los propios espectadores presentes en la sala. Schell está convencido de que este tipo de experiencias harán cambiar la concepción de creación musical para siempre: “hablo de una revolución metafórica en el sentido de que la música ya no será nunca más algo que una persona inventa, un objeto que se presenta en el escenario, sino un proceso que involucra a la gente”. Tal vez la tecnología digital sea entonces eso que las vanguardias de comienzos del siglo XX buscaron (sin encontrar del todo) para democratizar el arte. Se adelantaron un siglo.

Entrevista: Malu Barnuevo
Edición: Juanlu Ocampos | Douglas Belisario
Texto: José L. Álvarez Cedena

Temas: Cultura, Música, Smartphones, Tecnología
Transcripción de la conversación
NORBERT SCHNELL
00:25
La tecnología digital proporciona mucha fluidez a la hora de crear música y ser partícipe de ella. Tu smartphone es una herramienta muy potente, y la tienes en el bolsillo.

Si miras en las app stores, verás que hay muchas herramientas para smartphones y tablets que sirven para crear música, para mezclarla, para escucharla, tocarla…
NORBERT SCHNELL
01:20
Hemos hecho instalaciones de sonido, en las que la gente interactuaba con lo que había: un montón de altavoces, ordenadores… Podías sacar el Smartphone del bolsillo para controlar el sonido del entorno.
BR> Hemos hecho conciertos en los que el artista estaba en el escenario, pero lo que yo llamo “improvisación colectiva” implica que no hay nadie en el escenario, solo hay gente con smartphones haciendo música juntos. Esto es algo muy nuevo.
BR> También podemos integrar esto en situaciones más tradicionales, como pueda ser un concierto en el que hay alguien en el escenario y se ha preparado algo que va a compartir con los asistentes que le escuchan.
NORBERT SCHNELL
02:23
Los artistas en el escenario pueden usar los smartphones para tocar música con ellos, literalmente. También añadimos al entorno unas cuantas tablets, con las que puedes hacer que el sonido se propague por todos los smartphones del público. Lo único que necesitábamos para eso era tecnología web, y le pedíamos a la gente que nos indicara en un mapa dónde se encontraban aproximadamente.
BR> Cuando indican dónde se encuentran en el mapa de la sala, aparecen en la tablet de Chloe como un punto. Un punto con el que ella puede jugar. Puede hacer que el sonido se desplace por el público. Es toda una experiencia.
NORBERT SCHNELL
03:10
El siguiente paso será una revolución metafórica, en la que la música ya no sea un objeto que alguien crea para ser presentado en un escenario. La música se crea como un proceso que implica a la gente.
BR> Y es que no solo te hace partícipe, con toda esa interacción, el multimedia digital interactivo ya logra eso, sino que hace que la persona que tienes junto a ti sea partícipe también. Hace que todos nosotros seamos partícipes. Es muy interesante averiguar las normas del juego, cómo escribir música para gente que lo que quiere es expresarse.

Norbert Schnell

Artista audiovisual, Centro Pompidou

Artista audiovisual, Centro Pompidou