Dave Smith Creador del MIDI

Dave Smith, el tipo que hizo el mayor regalo tecnológico a la música

Por Noelia Núñez | Azahara Mígel | 28-11-2016

Es muy probable que el nombre de Dave Smith no le resulte familiar a ningún aficionado a la música. Es posible, incluso, que utilice sus aportes y descubrimientos sin saber que, gracias a su amplitud de miras, la industria musical dio un paso de gigante para dejar atrás los sistemas analógicos y democratizar las grabaciones. “Un día paseaba cerca de una tienda de música en Camden Town y vi que había una multitud dentro, así que entré y todo el mundo estaba en silencio mientras alguien explicaba que un Sequential Circuits Prophet 600 tenía MIDI. Cuando conseguí captar de lo que estaban hablando, me sentí muy débil. La cabeza me daba vueltas pensando en las posibilidades de aquello. Nunca he vuelto a ser el mismo, ni yo ni el resto de los que estamos en el mundo de la música”. Quien habla con tanto entusiasmo del invento de Smith es Dave Stewart, miembro de Eurythmics, una de las bandas británicas de más éxito de los ochenta.

El MIDI, acrónimo de Musical Instrument Digital Interface, es un estándar tecnológico que incluye un protocolo, un interfaz digital y conectores que permiten a varios instrumentos digitales, ordenadores y otros dispositivos comunicarse entre sí. La invención del MIDI por Smith en 1983 cambió para siempre cómo los artistas componían la música y grababan sus temas. Treinta años más tarde, el MIDI sigue siendo la tecnología dominante y una forma barata de producir música electrónica. Habiendo inventado semejante maravilla, hoy presente en prácticamente la totalidad de los equipos del mundo, podría suponerse que Smith ha pasado las tres últimas décadas disfrutando de los réditos de una patente maravillosa. Convertido en una especie de Bill Gates musical. Pero nada más lejos de la realidad: lo que hace es dirigir una compañía dedicada a diseñar y fabricar sintetizadores a medida. La causa de los nulos beneficios económicos que le ha reportado el MIDI es que Smith -y el resto de implicados en el asunto- decidieron liberar el descubrimiento. Regalarlo. Ofrecerlo como un aporte maravilloso al mundo del arte musical. Cuando en 2013 Dave Smith recibió un premio Grammy honorífico por su idea, bromeó en el discurso de aceptación del premio, asegurando que “tal vez regalarlo no fue una buena idea”. Él es consciente, sin embargo, de que las guerras de estándares que se libran constantemente en el mundo de la tecnología -compañía contra compañía para intentar dominar el mercado- ralentizan los avances tecnológicos y que, en última instancia, los perjudicados siempre son los usuarios. Su generosidad no sólo fue un gesto de altruismo personal, sino también la constatación de que los cambios se aceleran cuando existe colaboración.

Cuando Smith, un mal estudiante que asegura que sólo fue a la universidad para evitar que le enviaran a la guerra de Vietnam, comenzó a sondear la posibilidad de crear una tecnología capaz de conectar todos los instrumentos electrónicos, nadie quiso escucharle en Estados Unidos. Sólo Ikutaro Kakehashi (con quien compartiría después el Grammy), propietario de Roland en Japón, puso a su disposición los ingenieros y la ayuda que necesitasen. Aquello fue el comienzo de una revolución que, como escribió Dave Stewart, “todavía continúa”. Hoy Smith sigue siendo un enamorado de su trabajo: “Hay algo mágico en tener la habilidad de partir de la nada para inventar un nuevo instrumento con el que los músicos crearán sus temas. Es un trabajo muy especial”.

Edición: Azahara Mígel | Cristina del Moral
Texto: José L. Álvarez Cedena

Temas: Música, Tecnología
Transcripción de la conversación
DAVE SMITH
00:22
Había muchas empresas fabricando sintetizadores analógicos polifónicos. El primero fue el Prophet 5, que empecé a vender en mil novecientos setenta y ocho. Estos instrumentos tenían microprocesadores en su interior. Entonces nos dimos cuenta de que teniendo microprocesadores dentro sería fácil hacer que se comunicaran entre ellos, así que empezamos a diseñar interfaces que nos permitieran hacerlo.

El nombre MIDI se me ocurrió a mí: son las siglas en inglés de Interfaz Digital de Instrumento Musical, y eso es lo que es. Yo inicié el proceso y lo organicé todo, pero había cinco empresas, no estaba yo solo. Algunos nos dimos cuenta de que para que la industria avanzase, hacía falta una interfaz común. Era muy absurdo tener un producto de una empresa que no pudiera comunicarse con un producto de otra empresa. No sacamos dinero de aquello. Lo inventamos y lo regalamos gratuitamente al mundo entero. Ese fue uno de los motivos de su éxito. Pero regalándolo, no ganamos nada, y evidentemente, no sabíamos que luego habría millones de instalaciones de MIDI treinta años después entre móviles, ordenadores e instrumentos musicales. Por eso recibir un Grammy fue algo tan especial, fue un sustituto al dinero que podríamos haber ganado.
DAVE SMITH
01:32
Mi primera empresa fue Sequential Circuits. Aprendí mucho de aquella empresa: creció demasiado, éramos ciento setenta personas, me daba muchos dolores de cabeza, la competencia era feroz… Por eso, cuando fundé mi segunda empresa, Dave Smith Instruments, en dos mil dos, decidí que lo haría de una forma totalmente distinta. Es un proceso muy divertido. Para mí es mágico tener la capacidad de comenzar con nada e inventar un nuevo instrumento musical con el que los músicos luego cogen y hacen música. Es un trabajo muy especial.

Lo más difícil siempre es decidir qué producto específicamente vamos a fabricar a continuación. Pero cuando desarrollamos un producto, no colaboramos con otras personas. Desarrollamos lo que queremos y no lo compartimos con otra gente, no recibimos feedback, no le preguntamos a la gente lo que piensa. Nosotros fabricamos el producto como queremos.
DAVE SMITH
03:01
A veces me impulsa la tecnología. De pronto tengo una idea para un circuito y pienso “con esto podría fabricar un instrumento”. Otras veces es una característica, o un sentimiento así en general hacia un instrumento, o es… Lo cierto es que no hay reglas.

Creo que lo que pasa ahora es que muchos chavales han empezado con software porque es barato e incluso gratis, viene con el ordenador, y con él se puede hacer música que suena bien. Pero después de hacer eso un par de años, empiezas a buscar algo más, quieres llevarlo un paso más allá, y entonces empieza a interesarse por el hardware. Y durante mucho tiempo no hubo hardware analógico, solo lo antiguo de hace treinta años. Así que la gente empezó a buscar y comprar los productos viejos, porque era algo nuevo, y empezaban a darse cuenta de lo importante que es tener un instrumento real: las teclas hacen siempre lo mismo y suena muy bien.
DAVE SMITH
04:09
Hace veinte años diseñé los primeros software sintetizadores, y decidí que no me iba el software, así que dejé de hacerlo y me centré diseñar hardware. Porque creo que un instrumento musical es algo que deberías poder coger, tocar, interactuar con él, divertirte

Además, está dispuesto de manera lógica: están los osciladores, luego los filtros, luego los envolventes, así se observa el flujo único de forma muy clara en el panel frontal. Y luego, cuando coges un knob, sabes perfectamente lo que haces. Girar los knobs debería hacer que despierten ciertas cosas en tu cerebro cuando tocas. Solo con girarla… Debería llevarte en otra dirección musical.

Aquí estamos, cuarenta años después. Yo creo que todo el mundo está redescubriendo lo placentero y divertido que es hacer música en instrumentos de verdad y no en software.   

Dave Smith

Creador del MIDI

Creador del MIDI