Danny Hillis Físico e inventor

El reloj que medirá la hora de los próximos 10.000 años

Por Zuberoa Marcos | 08-08-2016

La más exacta, bella y angustiosa definición de la finitud humana fue publicada por Jorge Luis Borges, siempre lúcido, en su Nueva refutación del tiempo. El argentino escribió: “El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges”. Al ser humano siempre le ha obsesionado medir el tiempo; ha inventado magnitudes en un intento infructuoso de controlarlo o de atraparlo, porque todos hemos sentido alguna vez, como Mario Benedetti, que necesitamos ”ese tiempo que otros dejan abandonado porque les sobra o ya no saben qué hacer con él”.

Existen evidencias arqueológicas de la utilización de relojes desde épocas muy remotas. Un reloj solar encontrado en el Valle de los Reyes de Egipto tiene más de 3.000 años de antigüedad y hay referencias que indican la existencia de mecanismos incluso anteriores. La fabricación de estos relojes -que todavía podrían ser utilizados- no solo demuestra un conocimiento profundo de astronomía, sino también la necesidad humana de construir algo que trascienda. Que vaya más allá de la corta experiencia vital del propio constructor. Esta forma de idear es seguro compartida por William Daniel Hillis, inventor, matemático, ingeniero y uno de los pensadores más originales sobre el futuro que nos aguarda. De hecho Hillis se encuentra embarcado en un proyecto gigantesco: “para mí pensar a largo plazo es pensar en la trayectoria humana y qué llegaremos a ser. Por eso el primer proyecto a largo plazo que he hecho por mí mismo -y lo hice para mí- fue construir un reloj que dura 10.000 años”.

El reloj -y las infraestructuras que necesita alrededor- todavía está en construcción y no tiene una fecha precisa para su finalización. Podríamos evaluarlo como la gran obra de ingeniería que es, con los metros de montaña horadada, las toneladas de acero, titanio y cerámica utilizadas o los complejos mecanismos de precisión que requiere. Pero es su dimensión poética -ingeniería del espíritu- lo que de verdad hace vibrar a Danny Hillis, tal y como describió en la web del proyecto: “cuando era un niño, la gente hablaba de lo que pasaría en el año 2000. Durante 30 años estuvieron hablando de lo que pasaría entonces, pero ahora nadie menciona una fecha del futuro. El futuro se ha ido reduciendo año a año durante toda mi vida. Creo que ha llegado el momento de comenzar un proyecto a largo plazo que permita a la gente superar esa barrera mental que les hace pensar en un futuro cada vez más corto”.

Edición: Noelia Núñez / George Karja
Texto: José L. Álvarez Cedena

Temas: Tecnología
Transcripción de la conversación
DANNY HILLIS
00:18
Uno de los problemas de que la tecnología evolucione tan deprisa es que es muy difícil imaginar el futuro, incluso a un par de años vista. El pensamiento a largo plazo implica pensar en la trayectoria de los humanos a largo plazo y en qué nos vamos a convertir.
DANNY HILLIS
00:36
El primer proyecto a largo plazo que hice yo mismo, y lo hice para mí mismo, fue construir un reloj que durase diez mil años.
    Me gusta pensar en el futuro y construir cosas que den forma al futuro.
El reloj indica la hora mostrando las posiciones de los planetas, el sol, la luna y las estrellas. También indica la fecha en nuestro calendario. Si hubiera alguien que no entendiese nuestro calendario, podrían ver que es correcto, porque los planetas estarían en la posición correcta, y la luna en la fase correcta.
DANNY HILLIS
01:29
Para el funcionamiento del reloj, este tiene un péndulo, como cualquier otro reloj, y cuenta sus oscilaciones. Es un péndulo muy lento. Pero no es lo suficientemente preciso como para funcionar durante diez mil años. Así que, cada verano, en el solsticio, cuando el sol está en lo alto, su luz entra por la montaña y hay una lente que concentra esa luz y calienta una caja. La caja detecta que es mediodía y ajusta el reloj adelantándolo o atrasándolo para que esté sincronizado.
DANNY HILLIS
02:22
Si vas a visitar el reloj dentro de, por ejemplo, mil años, en el reloj aparecerá la hora y la fecha de la última persona que lo visitó. Ahora mismo, mientras hablamos, están cavando el hoyo en la montaña donde introducir el reloj. Porque no hay edificio que dure diez mil años, así que hay que incrustarlo dentro de la montaña. Hay un hoyo inmenso, de unos ciento cincuenta metros de profundidad, y están construyendo en su interior una escalera de caracol que rodeará el reloj. Ahora mismo, hay un robot con una sierra de diamante tallando una escalera de caracol.
DANNY HILLIS
03:02
El reloj me hace sentir más grande, no más pequeño, de la misma manera que las pirámides me hacen sentir más grande. Me hacen sentir que soy parte de una historia más grande. Y creo que la gente seguirá entendiéndolo así. Se sentirán identificados, dirán: “Vaya, aquellas personas medían el tiempo igual que nosotros”. Pero otra cosa que también verán es que ese reloj fue construido para ellos, que alguien, miles de años atrás, pensó en ellos y estableció con ellos esa conexión. Que alguien miles de años atrás creyó en el futuro, creyó en que ellos existirían, en el futuro de la humanidad. Creo que esa es la historia que el reloj les contará. “Aquellas personas creyeron en nosotros”. Este es un momento emocionante, porque empezamos a saber en qué nos convertiremos. Por eso quiero seguir aquellas cosas que creo que están cambiando. Creo que la diferencia entre naturaleza y tecnología va a desaparecer.

Danny Hillis

Físico e inventor

Físico e inventor