Timothée Boitouzet Fundador y CEO Woodoo

La madera con la que se construirán los rascacielos del futuro

Por M. Barnuevo | N. Núñez | 01-11-2016

Tepeu y Gucumatz, las deidades de la creación según los mayas, eligieron la madera para construir por segunda vez al hombre después de su primer experimento fallido con barro. Pero el resultado tampoco les satisfizo, porque aquellos seres no tenía memoria, no recordaban sus orígenes divinos y no reconocían a sus creadores. Así que les enviaron un gran diluvio y los hombres de madera se pudrieron y murieron. Como refleja el Popol Vuh (texto sagrado con leyendas de origen prehispánico de Guatemala), desde tiempos remotos la madera ha sido uno de los materiales que más hemos utilizado para la construcción y el diseño de herramientas (la mitología no hace sino otorgar a los dioses comportamientos propios de los humanos). Un buen ejemplo es el edificio más antiguo que se conserva en la actualidad construido totalmente con madera: el templo japonés de Horyuji de casi 1.400 años de antigüedad.

La industria maderera continúa ocupando un papel importante en la economía de muchos países del mundo. Aunque en demasiadas ocasiones la explotación de estos recursos se realiza de forma desproporcionada, afortunadamente ha crecido la conciencia de que nos encontramos ante un bien escaso, difícil de regenerar e imprescindible para la conservación del medio ambiente. Desplazada por otros materiales más resistentes, la madera puede convertirse, sin embargo, en un elemento esencial para solventar la crisis habitacional que, se supone, tendrá lugar en pocas décadas ante el continuo crecimiento de la población. Eso es lo que asegura Timothée Boitouzet, quien afirma “si el acero fue el material del siglo XIX y el hormigón el del siglo XX, la madera será el del siglo XXI”. Pero no será una madera cualquiera, tal cual la hemos conocido hasta nuestros días, sino una manipulada por un proceso químico en el cual se extrae el aire (entre el 60 y el 90 por ciento de la madera está formada por distintos gases) y se sustituye por una mezcla de polímeros. El resultado es un material translúcido, ignífugo y completamente resistente al agua. Si hasta ahora los mayores problemas que presentaban las construcciones de madera eran el riesgo de incendios y la putrefacción producida por la humedad, gracias al invento de Woodoo (la empresa creada por Boitouzet) estas complicaciones quedarán solventadas.

Aunque de momento las pruebas realizadas por Woodoo sólo han conseguido producir pequeños paneles de algunos centímetros de esta nueva madera, el francés asegura que a medio plazo se podrán hacer rascacielos enteros con este material. Las ventajas que propone no son desdeñables: construcciones más baratas, más rápidas y con una menor huella ecológica. La imagen de texturas frías, diseños de metacrilato y líneas impersonales que tanto hemos visto en películas de ciencia ficción puede no llegar a materializarse jamás si, como sueña Boitouzet, “las próximas torres en Manhattan estarán hechas de madera”.

Entrevista: Malu Barnuevo
Edición: Noelia Núñez | David Giraldo
Texto: José L. Álvarez Cedena

Temas: Ecología, Investigación, Tecnología
Transcripción de la conversación
TIMOTHÉE BOITOUZET
00:03
Si el XIX fue el siglo del acero; el siglo XX, el del cemento; el siglo XXI será el de la madera en la construcción.

Estamos desarrollando una madera mejorada a nivel molecular que es translúcida para revolucionar la industria de la construcción.

En primer lugar, este material es más económico que el cemento. Pero además nos hace reconsiderar la manera en que construimos edificios, ya que construirlos con madera es mucho más rápido que hacerlo con cemento. La construcción con madera es seca, no como el cemento. Y se utilizan materiales locales, en vez de traer arena de otro país y luego mezclarla en otro sitio.
TIMOTHÉE BOITOUZET
00:56
Es totalmente sostenible y requiere dos veces menos energía que el cemento, tres veces menos que el ladrillo y 130 veces menos que el acero.

Si se extrae la lignina, la madera se vuelve muy maleable, muy suave y flexible. Después se inserta resina vegetal en la estructura de la madera para que se endurezca por dentro, y este es el resultado.

¿Saben que en Francia, el 50 % de la madera que crece anualmente está inutilizada? Estos árboles se talan, se amontonan y se pudren tranquilamente en el bosque.
TIMOTHÉE BOITOUZET
01:38
La madera tenía cuatro limitaciones. Puede quemarse, pudrirse, tiene una resistencia mecánica limitada y es cara. Básicamente, con nuestra tecnología podemos modificar la madera a escala molecular para dotarla de nuevas propiedades. Esta madera translúcida es a prueba de agua, tres veces más fuerte, así que podemos construir tres veces más alto y, además, ya no se pudre. Potencialmente, puede alcanzar un precio muy competitivo, ya que utilizamos madera de baja calidad en vez madera buena, que es la que se utiliza hoy en día la industria de la construcción.
TIMOTHÉE BOITOUZET
02:23
La madera es el único material de construcción que crece por sí mismo. La madera tiene la capacidad de almacenar CO2 en su estructura. Al construir con madera, no se emite CO2 en la fabricación de nuevos materiales. De hecho, estás almacenándolo en la construcción misma.

   Ahora podemos aplicarlo a distintas industrias, pero a la industria de la construcción todavía no. Llevamos cinco años con esta investigación y ahora estamos empezando a salir del laboratorio para industrializar este material. Nuestra intención es, en primer lugar, dirigirnos a la industria del diseño y fabricación de muebles de alto standing en el próximo año. Luego, dentro de dos años, nos centraremos en los elementos de construcción secundarios: la fachada, el tejado y el suelo. Y dentro de cinco años se utilizará para las partes estructurales, lo cual nos permitirá urbanizar con mayor densidad y altura.
TIMOTHÉE BOITOUZET
03:07
Ahora podemos construir edificios de unas 12 plantas. El siguiente desafío al que se enfrenta la industria de la construcción será el de urbanizar con mayor densidad y altura, con más materiales sostenibles. En 2050, el 70% de la humanidad vivirá en ciudades. Serán muy densas y los edificios tendrán que ser muy altos, y si se quiere ser respetuoso con el entorno, hay que cambiar los materiales y utilizar nuevos materiales sostenibles. Espero que las próximas torres de Manhattan sean de madera.

Timothée Boitouzet

Fundador y CEO Woodoo

Fundador y CEO Woodoo