Brad Templeton Catedrático en la Singularity University

La solución a los atascos y accidentes pasa por el coche sin conductor

Por Zuberoa Marcos | 03-10-2016

El primer coche autónomo sin conductor se presentó en Futurama (la exposición universal de Nueva York celebrada en 1939, no la serie de animación creada por Matt Groening). Fue una idea de Norman Bel Geddes, uno de los diseñadores más destacados durante las décadas de 1930 y 1940, pero aquellos automóviles auspiciados por General Motors se parecían poco a los que ahora comienzan a proliferar. El coche de Bel Geddes no montaba computadoras ni sofisticados sensores, se trataba de un vehículo que se movía gracias a un circuito eléctrico embebido en el pavimento. Poco más que un scalextric de tamaño natural. La imaginación del diseñador sirve para ilustrar que los vehículos autónomos son una idea largamente perseguida, aunque hayamos tenido que esperar varias décadas para verlos hechos realidad.

Casi todos los que se encuentran en estos momentos impulsando este tipo de coches -aunque las propuestas de Google y Tesla son las más ambiciosas y conocidas, existen innumerables proyectos más pequeños- sitúan en el año 2020 el desembarco definitivo en las carreteras del mundo de los vehículos sin conductor. El impulso definitivo podría llegar desde el gobierno de Estados Unidos, ya que Barack Obama ha manifestado recientemente su intención de apoyar con decisión esta tecnología. En un artículo publicado en el Pittsburgh Post-Gazzette, Obama escribía: “Los vehículos autónomos tienen el potencial para salvar decenas de miles de vidas cada año”. Y resaltaba así mismo el papel que debe jugar la tecnología en un futuro, asegurando que no consiste en “tener el último cacharrito o aplicación. La tecnología es hacer que la vida de la gente sea mejor”.

Estas afirmaciones fueron publicadas precisamente en Pittsburgh, la primera ciudad en permitir que circule por sus calles una flota de coches sin conductor de Uber, que pueden ser solicitados a través de una aplicación móvil. Más que discutir si este tipo de vehículos tiene sentido (que lo tiene), la batalla está ahora centrada en saber quién será el que consiga poner sus modelos antes y con mayor fiabilidad en el mercado. Una de las personas que con mayor autoridad puede hablar sobre este tema es Brad Templeton, arquitecto de software y miembro de la Singularity University. Templeton, que está aconsejando a Google para mejorar su coche autónomo, asegura que “los grandes fabricantes de automóviles incluirán ordenadores en todos sus coches. Pero las empresas de tecnología le pondrán ruedas a los ordenadores. Y yo creo que ese es el camino correcto”.

Antes de que ese día llegue -y mientras proliferan noticias, algunas interesadas, sobre los accidentes de los coches autónomos- quedan muchas medidas por tomar. Por ejemplo, no existen todavía protocolos unificados para los fabricantes, ni las ciudades están suficientemente preparadas. Pero si el músculo financiero de los gigantes del motor se une a los avances tecnológicos, el cambio de paradigma en el transporte puede ser un hecho muy pronto. Templeton está convencido de que será así porque “más de un millón de personas mueren al año en accidentes de coche” y estos son también responsables de una parte importante de las emisiones de CO2; de ahí que necesitemos que “los ordenadores cambien las reglas completamente”.

Edición: José C. Rodríguez Mata / David Giraldo
Texto: José L. Álvarez Cedena

Temas: Coche Conectado, Smart Cities, Tecnología
Transcripción de la conversación
BRAD TEMPLETON
00:06
Mi visión definitiva, y la de otra mucha gente, es la de un coche que se conduce solo y que ni siquiera tiene volante. Cada año mueren un millón doscientas mil personas en accidentes de coche. Con los coches gastamos muchísima energía y emitimos muchos gases de efecto invernadero. De modo que es un asunto de gran importancia, y los ordenadores van a cambiar totalmente las reglas.
BRAD TEMPLETON
00:48
En general se considera que el sensor más importante es algo llamado “Lidar”. No lo encontrarás en tu vida cotidiana, es un radar láser. Envía pulsos de luz láser que rebotan sobre las cosas. Y, al observar cuánto tardan en volver, averigua a qué distancia está el obstáculo. Crea una imagen tridimensional del mundo que te rodea. Nosotros creemos ver el mundo en tres dimensiones porque tenemos dos ojos, pero es un 3D falso. Esto es 3D de verdad. Y es lo que utilizan casi todos los equipos.
También hay muchas empresas nuevas. Aquí en San Francisco hay un tipo bastante joven y atrevido que está intentando hacer que un coche conduzca exclusivamente con la tecnología de inteligencia artificial conocida como “redes neuronales”. Son herramientas que están rompiendo toda clase de barreras y normas. Son capaces de comprender imágenes, de comprender el mundo, y estos tipos se preguntan si podrían conducir un coche con ellas.
BRAD TEMPLETON
01:44
Estas herramientas te ayudan a comprender tu posición y qué hay ahí fuera, porque no quieres chocar contra nada, y también ayudan a comprender la geometría de la carretera. Para eso la gente utiliza un mapa, pero hay otras formas de hacerlo. Todas estas cosas… La capacidad de procesar muchos datos, la capacidad de percibir el mundo, la habilidad de hacer muchos cálculos… se han unido para solucionar el problema de conducir en el mundo real. Algo que, en el pasado, todos pensaban que era muy difícil.
Otro ejemplo estupendo es la compañía de automóviles Tesla. Es una compañía pequeña, comparada con las grandes compañías globales, pero una mañana los dueños de un Tesla descubrieron que su coche se había descargado durante la noche una actualización que añadía un “piloto automático”. No es un coche autónomo, sigues teniendo que prestar atención y estar preparado para tomar el control. Pero es una nueva característica que apareció en tu coche mientras dormías.
BRAD TEMPLETON
02:42
Yo lo pondría así: Las compañías de automóviles cogen los coches, (los sabe fabricar muy bien), y les instala ordenadores para mejorarlos. Y a las compañías que no se dedican a los automóviles sino a la alta tecnología, me las imagino cogiendo un ordenador y poniéndole ruedas a ver qué pasa. Yo creo que ese es el camino. Así evoluciona el mundo tecnológico.
BRAD TEMPLETON
03:26
Estamos recopilando muchos datos sobre cómo conduce la gente. Muchos utilizan aplicaciones de navegación, como Waze, Google Maps, Apple Maps, etcétera. Estamos aprendiendo sobre el uso que hace la gente de las calles de las ciudades, incluso más que con las cámaras de tráfico y sensores magnéticos bajo el asfalto. La gente que trata de construir coches mediante aprendizaje automático, mediante estas redes neuronales, entrenan a los coches observando a los humanos conducir.
Yo creo que se pagará unos veinte céntimos por kilómetro por utilizar un pequeño coche autónomo monoplaza. Veinte céntimos el kilómetro es menos que lo que cuesta un billete de autobús, generalmente. No en desplazamientos largos, pero sí en recorridos en la ciudad. De repente, utilizar un coche va a ser algo asequible para mucha gente. Se ahorrarían el follón de buscar aparcamiento, así como el mantenimiento, el seguro y ese tipo de cosas. Eso resultará muy atractivo para determinado público. Y, efectivamente, la gente entre quince y treinta y cinco años serán los primeros en usarlos.
BRAD TEMPLETON
04:29
Otro grupo de gente que podría adoptarlo rápidamente serían los mayores, por necesidad. Porque empiezan a perder la capacidad de conducir con seguridad, y hoy discuten con sus hijos que le dicen: “Mamá, te vamos a quitar las llaves porque ya no puedes conducir”. Pues tendrán esta opción. También hay millones de personas que no pueden conducir. Las discapacidades, como la ceguera y otras, impiden que la gente pueda desplazarse sola. Eso va a cambiar.
BRAD TEMPLETON
05:00
Tal vez incluso veamos a gente comprar un coche y soltarlo para que gane dinero para ellos. Por ejemplo, si estoy en el trabajo puedo decirle al coche que se ponga a disposición de Über u otra compañía, para que yo gane dinero y pueda comprarme un coche mejor.
Y gente que tiene dos o tres coches en la actualidad, podría decir: “¿Realmente necesitamos dos coches? Tal vez no”. Algunos se quedarán con uno y utilizarán otros servicios para desplazarse, y habrá quien prescinda de su coche del todo.

Brad Templeton

Catedrático en la Singularity University

Catedrático en la Singularity University