Nicolas Sadirac Cofundador de 42

La universidad sin profesores ni exámenes donde estudian los futuros genios de la programación

Por Azahara Mígel | 15-05-2017

Xavier Niel aprendió a programar por su cuenta con un Sinclair ZX81 que su padre le regaló cuando cumplió los 16 años. En lugar de dedicar su tiempo -como la mayoría de niños de su generación que tuvieron acceso a estos primeros ordenadores personales- a cargar juegos grabados en casetes, se apasionó por los lenguajes de programación. Sólo tres años después tenía suficiente experiencia en telecomunicaciones como para crear y vender (a buen precio) su primera compañía. Esas dos características, nuevas tecnologías y ojo para los negocios, han sido una constante en la vida de Niel y las que le han convertido en multimillonario. Niel, como Steve Jobs, Mark Zuckerberg y tantos otros empresarios tecnológicos, no tuvo un expediente académico brillante. Por eso, en 2013, después de declarar que en Francia el sistema educativo no funcionaba, comenzó a pensar en cuál podría ser su aportación para mejorar las cosas. La respuesta fue la École 42 de París, un experimento pedagógico para formar programadores en el que no existen profesores, exámenes, horarios ni títulos, gratuito para los alumnos y financiado totalmente por Xavier Niel. “He ganado mucho dinero y quiero devolver algo a mi país”, fue su respuesta cuando los periodistas le preguntaros porqué invertía parte de su fortuna en semejante idea. Los costes del proyecto -pagados, según dijo a Wired por su “tarjeta de crédito”- no son baratos: unos 20 millones de euros para comenzar a funcionar y 7 millones adicionales cada año durante la primera década. Después Niel confía en que en la gratitud de los alumnos formados en la 42 hará el resto para que siga funcionando, puesto que da por hecho que varios de ellos serán también millonarios gracias a las revolucionarias ideas que saldrán de allí.

La propuesta, que lleva tres años funcionando y y ha abierto una segunda sede en San Francisco, es una isla en medio de los tradicionales sistemas pedagógicos. Y los resultados que ofrecerá todavía un misterio. Cada curso reciben unas 80.000 solicitudes de ingreso, pero solo 3.000 alumnos son invitados a participar en el siguiente paso del proceso de selección: 15 días en la sede de la escuela, con un programa intensivo (pueden trabajar las 24 horas del día), en el que deben enfrentarse a distintos retos. Sólo 1.000 de ellos completan correctamente este paso e ingresan en la escuela. Una vez allí continúan trabajando a su ritmo -las aulas no cierran jamás-, con proyectos colaborativos que deben resolver por su cuenta y entregar a los tutores: no existen asignaturas, ni cursos (tienen niveles que cada uno completa en el tiempo que necesite), ni boletines de notas, ni títulos académicos. Talento en bruto y libre.

El nombre de la escuela hace justicia a su peculiar funcionamiento -una mezcla de reunión de frikis y genios tecnológicos- puesto que proviene de la serie de novelas Guía del autoestopista galáctico escritas por el británico Douglas Adams. En ellas “42” es la respuesta que ofrece la supercomputadora Deep Tought cuando se le pregunta cuál es “el sentido de la vida, el universo y todo lo demás”. Por ahora, parece que en la 42 los alumnos están centrados en responder a “todo lo demás”, pero quién sabe si de semejante reunión de jóvenes cerebros no saldrán otras respuestas. O, al menos, como sugería la obra de Adams, otras formas más adecuadas de plantear la pregunta.

Edición: Azahara Mígel | Douglas Belisario
Texto: José L. Álvarez Cedena

Temas: Educación, Tecnología
Transcripción de la conversación
NICOLAS SADIRAC
00:32
Los alumnos no tienen clases magistrales y no se les supervisa. Lo único que deben hacer es resolver problemas. Más que problemas, proyectos. Ellos deciden hacer algo juntos, y utilizan todos los recursos que encuentren para resolver este problema.

Nuestro equipo pedagógico es el encargado de proponerles retos. Hay empresas que les proponen proyectos a los alumnos y, en estos casos, algunos estudiantes reciben dinero a cambio. También tenemos muchos alumnos que son contratados por estas empresas durante su formación.
NICOLAS SADIRAC
01:10
Aquí, en Cuarenta y dos, aceptamos alumnos sin formación académica previa. En estos momentos, un cuarenta por ciento de los alumnos no se han graduado en el instituto.

El objetivo principal de Cuarenta y dos era crear un puente. Encontrar alumnos sin una formación académica, y capacitarles para convertirse en desarrolladores, desarrolladores creativos, y desarrolladores colaborativos. Ese era el objetivo.
NICOLAS SADIRAC
01:35
Recibimos unas setenta mil solicitudes cada año, de las que elegimos alrededor de mil. El año pasado fueron algo menos, depende del año. El proceso consta, principalmente, de dos pasos. El primero es online. Hay que superar una serie de pruebas online, que consisten en juegos. Podrías hacerlas aunque no supieras leer, no es más que un juego que nos sirve para asegurarnos de que tu cerebro funciona correctamente. De ahí seleccionamos a los tres mil mejores, que se desplazan hasta la escuela para lo que llamamos “La piscina”.

Básicamente, pasan cuatro semanas en la escuela. Es como un campamento de entrenamiento. Se enfrentan a un montón de desafíos todos los días. Deben saber organizarse el tiempo, porque están las veinticuatro horas del día, siete días a la semana, durante cuatro semanas. Deben trabajar en equipos, pero nosotros no intervenimos, son ellos quienes gestionan los equipos. Deben organizarse ellos solos. Y es algo dinámico, van cambiando sus roles dentro del equipo.
NICOLAS SADIRAC
02:58
Casi todos los alumnos, después de un año, consiguen un contrato en una empresa. Alrededor del ochenta por ciento.

No hay exámenes ni un programa. Pero pueden suspender un proyecto si intentan hacer algo y al final no lo logran. Casi siempre lo dejarán y empezarán otra cosa.

No les damos un título ni un diploma, porque no estamos de acuerdo con lo que implican los títulos. Nuestro objetivo no es hacer que todos los alumnos salgan iguales. Cada alumno es diferente. En Francia, un título significa “tú eres capaz de hacer esto”.

La manera en la que se aprende informática viene de una costumbre humana. La informática está mucho más próxima al arte que a la ciencia. Y yo creo que un gran error que cometen casi todas las universidades es que intentan enseñar informática como si fuera una ciencia.

Nicolas Sadirac

Cofundador de 42

Cofundador de 42