Jordi José Catedrático de física en la UPC

Las grandes pifias de las películas de ciencia ficción

Por Malu Barnuevo | 07-09-2016

“Si tú te desvaneces y quitas tus enlaces y todas tus ligaduras atómicas… entonces, ¿quién hace luego la unión?”. Más que saber quién va a recomponer a un hipotético ser humano capaz de deslavazarse de tal forma, la cuestión importante es quién se hace semejantes preguntas mientras ve una película. O, mejor todavía, quién es capaz de responderlas con autoridad como para afirmar algo así: “A nivel del procesado de la información que tenemos hoy en día, necesitaríamos más tiempo para recomponer la estructura que la edad del universo”. Y eso es mucho tiempo. Demasiado incluso para recomponer a un superhéroe. Jordi José Pont, catedrático de Física en la Universidad Politécnica de Cataluña, hace este tipo de reflexiones entre palomita y palomita. Después las comenta con su compinche Manuel Moreno, profesor de Física en la misma universidad. Y ambos se ríen con ganas de la ingenuidad de las disparatadas ideas que se les ocurren a los creadores de ciencia ficción. Forma parte de la diversión de este par de científicos algo gamberros, que han sabido conjugar sus dos grandes pasiones para convertirse en unos divulgadores de primera.

Tormentas de polvo más propias del Sahara que de Marte, extraterrestres que llegan desde lugares que no sabemos si existen, monstruos gigantescos que desafían cualquier ley natural (presente o pasada) y agujeros de gusano más fáciles de atravesar que la Línea 1 del metro de Madrid. Nada escapa a la observación de estos dos finos analistas. Eso sí, su crítica, de indiscutible valor pedagógico, va siempre encaminada a que los espectadores menos puestos en física cuántica -es decir, la inmensa mayoría- aprendan cosas. Una función que deben cumplir las universidades y no las películas: “uno va al cine a pasárselo bien, no a aprender física ni sociología” afirma Moreno.

Por eso, aunque abunden los desbarres, José y Moreno siempre apuestan por la magia. Por el disfrute más infantil. Por conservar la ingenuidad eclipsando -durante unos instantes- sus mentes analíticas. Lo dejan claro en el prólogo de su libro “De King Kong a Einstein”. La física en la ciencia ficción, que abren con una inspirada cita del escritor francés Romain Gary: “La ciencia explica el universo, la psicología explica los seres, pero hay que saber defenderse, no ceder, no dejarse arrancar las últimas migajas de ilusión”.

Edición: Noelia Núñez / George Karja
Texto: José L. Álvarez Cedena

Temas: Ciencia ficción, Cine
Transcripción de la conversación
JORDI JOSÉ
00:20
Ya no es prácticamente ciencia ficción, ya entrarían en el dominio de la fantasía, donde todo ya prácticamente todo es posible y donde eres capaz de hacer cualquier cosa aunque viole entre medio no sé cuántas leyes físicas.
MANUEL MORENO
00:31
La ficción no tiene por qué ser didáctica. Los lenguajes son diferentes y por tanto cuando uno va a ver una película no va a aprender física. Tienen su lenguaje y a veces, cuando las cosas se hacen bien, y hay ejemplos muy notables, se consigue el doble juego. Es decir, que la ficción sea atractiva porque en sí es su objetivo pero que también pueda ayudar a entender, a divulgar, a comunicar esa ciencia que a veces tanto nos cuesta a los ciudadanos -que no estamos en el tema- entender.
JORDI JOSÉ
01:20
Algunas de las películas de Capitán América, en algunas de las antiguas, vemos que lanza el escudo, rompe toda una estructura y el escudo, digamos con fijación, vuelve a manos de su amo como obedeciendo una señal, ¿no? Claro, si algo intercede en la trayectoria, digamos obviamente, el resultado puede ser de lo más inesperado y dudo que vuelva a las manos de su lanzador.
En la segunda entrega de X-Men aparece un personaje que se infiltra en la Casa Blanca para hacerse notar. Si tú te desvaneces y quitas todos tus enlaces y todas tus ligaduras atómicas, entonces, ¿quién hace luego la unión? Al nivel de procesado de la información que tenemos hoy en día necesitaríamos más tiempo para recomponer la estructura que la edad del universo.
MANUEL MORENO
02:17
Las fabulosas batallas en el espacio. No las entenderíamos de otra manera a como nos las muestran en el cine, pero eso es completamente falso. Las batallas en el espacio entre las naves imperiales y los rebeldes donde se ven fogonazos láser que primero, van a la velocidad de la luz. Es decir, cuando lo has visto, ya te ha llegado. O sea, no puedes ver desplazar al rayo láser. Luego, como estás en el espacio, no hay ni ese humo ni ese aire donde el láser podría ser visible si encontrase partículas con las que dispersarse. Por tanto, los rayos láser son invisibles. Y luego, el humo, por ejemplo: esas naves en llamas. Muy poético, pero completamente falso. En el espacio vacío no hay aire.
JORDI JOSÉ
02:54
En The Martian, una película muy reciente, muy bien ambientada, etc, sorprende que la escena inicial del film sea totalmente errónea. Resulta que en Marte sí que hay tormentas de polvo, etc, pero cabe recordar que en Marte prácticamente no hay atmósfera. Recuerdo que es del orden de unos pocos milibares frente a 1.000 milibares para la terrestre. Eso hace que como mucho, pese a que haya una tormenta de polvo que de vez en cuando de manera ocasional pueda incluso cubrir amplias áreas del planeta, eso es una mera brisa.
Para atravesar grandes distancias en el espacio hay que recurrir a atajos. Atajos que de momento no parecen plausibles construir dado a que las características para hacer, por ejemplo, un agujero de gusano estable y transitable obligarían a tener materia de densidad de energía negativa, algo que no existe en el universo conocido.
Las leyes de escala te permiten ver que esas criaturas ampliadas conservando simplemente las proporciones del original y simplemente ampliando como si hicieras una fotocopia ampliada de esa criatura original, no serían viables.
MANUEL MORENO
04:24
Para el diseño de King Kong, la película, utilizaron un gorial de una especie determinada, una especie real cuyos machos llegan a pesar en la época adulta unos 200 kilos. Y uno dice: bueno, pues podía ser un animal tan grande. Que se sepa, el animal más grande con dos patas que ha existido en la Tierra era tiranosaurio rex. Y los ejemplares más grandes que se han encontrado y se ha conseguido calcular su masa no superaban las siete toneladas. Siete toneladas. King Kong supera con creces las 100 toneladas. Por tanto, uno ya puede pensar que si en la naturaleza no ha existido, no es simplemente por una razón de ese no, sino porque que por cuestiones de simplemente leyes de escala ha sido imposible construir.
Si el tema de hacer criaturas gigantes ha dado lugar a lo que se llama las monster moodies, las películas de monstruos en la ficción, pues alguien también pensó que podríamos ir en el sentido contrario, es decir, a lo más pequeño. En el caso de Ant-Man, tiene una propiedad que es que reduce en la distancia que hay entre los átomos del individuo que se pone aquel traje. Entonces la reducción de la distancia entre átomos hace que esa estructura, el material que está basado en esos átomos, se reduzca y te hagas más pequeño. La presión aumentaría de manera brutal y haría inviable la existencia de materia en esas condiciones. Uno va al cine, como decíamos, a pasárselo bien, no a aprender física ni a aprender sociología ni nada. Pero si haces esa doble lectura de las películas o de la ficción intentando ver qué hay detrás también te puede ayudar a entender o a mostrar una opinión sobre los múltiples problemas que tenemos actualmente.

Jordi José

Catedrático de física en la UPC

Catedrático de física en la UPC

Manuel Moreno

Profesor titular de física en la UPC

Profesor titular de física en la UPC