Mary Lou Jepsen Fundadora y CEO de Openwater

Mary Lou Jepsen, la ingeniera que dejó Facebook para curar enfermedades

Por Zuberoa Marcos | Juanlu Ocampos | 22-03-2017

Mary Lou Jepsen tiene una de las carreras más sólidas que puedan imaginarse en la industria de la tecnología. Esta ingeniera estadounidense salida del fructífero vivero del MIT, ha pasado por algunas de las compañías más innovadoras del planeta. Estuvo implicada en el ambicioso proyecto de Nicholas Negroponte One Laptop per Child (que buscaba llevar un ordenador a todos los niños del mundo), ha trabajado para Google, y su último puesto antes de lanzarse a su actual aventura fue el de directora de la división de realidad virtual de Facebook. Cualquiera en su situación se habría acomodado y hubiera dejado pasar el tiempo: al fin y al cabo tenía un excelente sueldo, una alta consideración por parte de sus colegas y un espacio para desarrollar sus habilidades. Pero Jepsen no es cualquiera. Se trata, según publicó la revista Time en 2008, de una de las 100 personas más influyentes del mundo; mientras que para otro prestigioso medio, CNN, posee uno de los 10 cerebros más valiosos. No es extraño, entonces, que Jepsen no tenga miedo a comenzar de nuevo con 51 años, y que haya abandonado Facebook para lanzarse a una aventura ambiciosa, nada segura, pero apasionante (y beneficiosa para todos) si consigue llevarla a buen puerto. Quiere es conseguir que nuestro cerebro sea capaz de comunicarse directamente con un ordenador. Está a pocos pasos de hacer realidad lo más parecido a la telepatía que nunca hayamos conocido.

La obsesión de Mary Lou Jepsen por entender cómo funciona el cerebro proviene de una traumática experiencia personal que cambió su vida. Cuando tenía 30 años le diagnosticaron un tumor cerebral que a punto estuvo de llevarla a la muerte. Tras la operación, Jepsen se preguntaba si volvería a ser igual de inteligente que antes y cómo podría afectar a sus pensamientos la medicación que iba a tomar a partir de ese momento. Su carácter experimentador y su pasión científica la llevaron a investigar con distintas dosis y combinaciones de químicos para saber cuál se ajustaba mejor a sus necesidades. Una decisión que la ayudó no sólo en su salud (y que debería venir acompañada, como en los spots televisivos, de la advertencia “no intenten esto en casa”), sino que le permitió observar cómo funcionaba su cerebro. Las limitaciones que encontró a la hora de ver qué ocurría dentro de su cabeza la llevaron a hacerse una promesa: su reto personal sería revolucionar el mundo de la salud y comunicación computacional con herramientas que permitieran asomarnos al cerebro.

“Nuestras mentes son mucho más complejas y creativas que cualquier ordenador que podamos imaginar”, asegura Jepsen. Así que, ¿por qué conformarse con la inteligencia artificial? ¿Por qué intentar un remedo de pensamiento humano en lugar de transmitir directamente nuestro pensamiento a las computadoras? Responder a estas preguntas es lo que ha llevado a Jepsen a dejar Facebook y montar su propia compañía. Openwater, el gran proyecto de su vida, está trabajando en un dispositivo que, asegura, será capaz de ver lo que hay en nuestro cerebro con gran detalle. Esta capacidad permitirá diagnosticar y tratar enfermedades con mayor eficacia, al tiempo que revolucionará la forma de comunicarnos. Su convicción al hablar contrasta con las predicciones que lanza hacia el futuro, puesto que todavía suenan a ciencia ficción. Por eso no le sorprende que a veces la gente se asuste “porque las cosas van muy rápido. Es el progreso, tenemos que abrazarlo. Fíjate en la historia de la ciencia, siempre ha ido muy rápido. Es asombroso lo que hemos avanzado en una o dos décadas”. Jepsen ha demostrado con creces ser una mujer valiente, así que la palabra miedo no parece estar incluida en su diccionario. Y, afortunadamente, su valentía puede aportarnos a todos grandes avances para nuestras vidas en los próximos años.

Edición: Juanlu Ocampos | Cristina del Moral
Texto: José L. Álvarez Cedena

Temas: Investigación, Medicina, Salud, Tecnología
Transcripción de la conversación
MARY LOU JEPSEN
00:00
¿Y si pudiéramos mandar nuestros pensamientos directamente a un ordenador y de ahí a una impresora 3D y…? ¡Así de rápido! La gente cree que la inteligencia artificial nos dominará. Pero ¿y si aumentamos nuestra propia inteligencia para ser capaces de más? Porque la mente humana sigue siendo mucho más compleja y creativa que los ordenadores más complejos que podamos llegar a diseñar.

Openwater es mi proyecto más ambicioso. Estoy en un momento de mi vida en que me veo capaz de hacer grandes cosas. El objetivo es transformar nuestra forma de comunicarnos unos con otros mediante la telepatía. El cerebro es muy potente, capaz de procesar muchos estímulos entrantes gracias a los oídos, los ojos, y aún podemos mejorarlo. Nuestro problema está en la salida de información, en la velocidad a la que podemos accionar la mandíbula, la lengua o los dedos al teclear. ¿Y si pudieras tener una idea y mandarla directamente a un ordenador o a otra persona? Una idea visual. Ahora estamos en la televisión. Imagínate que eres director de cine y te despiertas de repente con una idea para una película y puedes enviar un borrador directamente a tu portátil. Así de sencillo.
MARY LOU JEPSEN
01:32
Transformar el sistema sanitario es otro de los objetivos. La sanidad se ha encarecido enormemente en las últimas décadas, y se debe básicamente a un motivo: que la tecnología también se ha encarecido.

Los primeros productos de Openwater reducirán notablemente el coste de las máquinas de imagen médica, por ejemplo, la de la resonancia magnética cuesta un par de millones de dólares y ocupa un espacio como el de esta habitación. En lugar de eso, se podrá integrar la funcionalidad de una máquina de resonancia magnética en un gorro, o en una venda que vaya enrollada al cuerpo, y así poder ver el interior y detectar si tienes un tumor, una arteria obstruida, un cáncer de mama u otras muchas cosas, en especial, las enfermedades del cerebro.

Básicamente vamos a reemplazar las enormes y carísimas máquinas de resonancia por unos monitores, sensores y puntos de luz infrarroja. El cuerpo es translúcido bajo la luz infrarroja: la dispersa. Muchos creen que de forma aleatoria, pero no, es determinista y reversible. La clave está en tomar un holograma de esa dispersión y matemáticamente invertir el holograma para neutralizar el efecto de la dispersión, para que el cuerpo se vea prácticamente transparente. El cuerpo está en constante movimiento: la sangre fluye, respiras… Así que hay que medir cada milisegundo o así. Dependiendo de la profundidad y la resolución que se busque, entre cada diez microsegundos y un segundo hay que tomar un holograma.
MARY LOU JEPSEN
03:17
Creo que será de ayuda para médicos, pero también quizá, los médicos pueden volverse más digitales. Quizá podríamos democratizar la sanidad. Quizá mejoremos hasta el punto de que sean los pacientes quienes tomen las decisiones sobre su salud.

La gente se muere porque no podemos ver el interior de los cuerpos y encontrar el tumor, la obstrucción o lo que sea, más pronto. ¿Y si pudieras medir en tiempo real y a diario todo lo que te ocurre a nivel neurológico?

La gente tiene miedo porque todo avanza muy deprisa hoy en día. Es el progreso, tenemos que aceptarlo. Si vemos la historia de la ciencia, siempre ha evolucionado rápido. Es alucinante lo que pasa cada década o dos. Echamos la vista atrás a cómo vivía la gente hace cien, doscientos, trescientos años y es… tan diferente. Así que, seguimos cambiando.

Mary Lou Jepsen

Fundadora y CEO de Openwater

Fundadora y CEO de Openwater