Tim O'Reilly CEO de O'Reilly Media

Tim O’Reilly, la voz de la conciencia de Silicon Valley

Por Z. Marcos / N. Núñez | 05-10-2016

Todo pionero -sea en el campo que sea- produce con sus afirmaciones una mezcla de asombro y esperanza. Obliga a quienes le escuchamos a preguntarnos cómo puede ver lo que los demás todavía ni hemos imaginado. Pero la satisfacción de ser el primero en llegar a cualquier lugar, no disminuye la inquietud de mirar a los lados durante el camino para darse cuenta de que está caminando solo. Sin mapas ni guías. Porque quienes siguen al que abre paso lo hacen siempre a una distancia prudencial, no sea que los baches se traguen a toda la expedición. Tim O’Reilly está acostumbrado a llegar el primero a muchos sitios. Lo hizo durante los años ochenta, cuando desde su propia editorial dio un giro al mercado habitual de los libros técnicos -hasta entonces dirigidos únicamente a especialistas- para abrirlos al gran público a precios asequibles. Suya fue la primera guía divulgativa sobre Internet (The Whole Internet User’s Guide & Catalog) en una fecha tan temprana como 1989 y suyo fue también el primer portal abierto en la Red (Global Network Navigator) en 1993. Más de 20 años después, sigue abriendo nuevos caminos.

Cum laude en Lenguas Clásicas por la universidad de Harvard, O’Reilly es una rara avis en el territorio de la tecnología. Él mismo, en un artículo publicado en su web en el que hacía referencia a los libros que más le habían marcado en su vida (sobre todo obras de poesía, filosofía y lingüística), reconocía que se dedica al negocio de los ordenadores con herramientas adquiridas en un mundo muy diferente”. Herramientas que le han ayudado a ampliar su punto de vista cuando se ha embarcado en no pocas cruzadas para, por ejemplo, reclamar la libertad de Internet, defender un sistema justo de patentes o abogar por la difusión del software libre.

A O´Reilly le debemos la creación del concepto de web 2.0 en 2004, que definió como la aplicación de la inteligencia colectiva a través del conocimiento compartido en Internet. Y, por extensión, el gobierno digital. Son ideas nacidas de un cerebro optimista, de alguien que mira al futuro convencido de las posibilidades que nos brinda la ciencia para que nuestra especie salga de la encrucijada en que se encuentra: “Con la tecnología actual estamos explorando la siguiente era del espíritu humano”. Así, frente a las últimas noticias que alertan sobre el temor de muchos trabajadores a perder su empleo por la llegada de robots cada vez más sofisticados, O’Reilly defiende que el problema no es tecnológico, sino humano. La solución es “crear una economía donde las personas importen”, asegura; lo que debemos replantear es el sistema económico, no los avances científicos.

A través de las causas que defiende, de sus decisiones empresariales y de sus numerosas conferencias, O’Reilly se ha convertido en la voz de la conciencia de Silicon Valley. En un entorno donde se la da importancia a las cuentas de resultados y a los circuitos de silicio, O’Reilly es es un librepensador que dice no saber si en realidad le gusta la tecnología: “me gustan los exploradores, me gustan los inventores, me gustan los hackers”. Nada de lo que ocurrirá está escrito, pero los pioneros no pueden evitar aventurarse a trazar un rumbo. O`Reilly sabe que, como defendía Alfred Korzybski, uno de los filósofos que más le han influido: “Un mapa no es el territorio que representa. Pero si es correcto, posee una estructura similar al territorio, que es lo que lo hace útil”. Una mirada humanista que debería resultar inspiradora para quienes están a la vanguardia de la tecnología.

Entrevista: Zuberoa Marcos
Edición: Noelia Núñez / Georghe Karja
Texto: José L. Álvarez Cedena

Temas: Medios de Comunicación, Tecnología
Transcripción de la conversación
TIM O'REILLY
00:15
Con la tecnología actual estamos explorando la siguiente era del espíritu humano.
En realidad no sé si me gusta la tecnología. Me gusta la gente, me gustan los exploradores, me gustan los inventores, me gustan los hackers, porque la gente que lidia con problemas difíciles e intenta hacer realidad el futuro es la gente más interesante de la que rodearse. Lo que ocurre es que, casualmente, ese tipo de gente hoy en día se dedica a la tecnología.
TIM O'REILLY
01:43
Yo intento sacar conclusiones de las elecciones tecnológicas a las que nos enfrentamos ahora: la robótica, la inteligencia artificial, la automatización, y tecnologías por el estilo. Y me da la impresión de que algunas empresas utilizan estas tecnologías para reforzar a la gente y mejorar la sociedad. Pero otras se lo toman más a la ligera y dicen: “Pues dejemos a la gente sin trabajo, la sociedad ya se apañará luego”. Gran parte de mi trabajo, lo que llamamos “la economía que viene”, es dar voz a esa gente que dice: “Vamos a crear una economía donde las personas importen”.
TIM O'REILLY
01:59
La idea de que deberíamos preocuparnos por los empleos humanos, en realidad no depende de la tecnología, sino de las decisiones que tomemos.
Yo no quiero que la gente tema a la inteligencia artificial, pero sí creo que tenemos que reflexionar sobre su impacto y sobre las decisiones que estamos tomando implícitamente al reestructurar el trabajo con inteligencia artificial.
TIM O'REILLY
02:34
Cuando veo, por ejemplo, a alguien como Jeff Huber, de la empresa Grail, ex ejecutivo de Google: su mujer murió de un cáncer que no detectaron hasta que estaba en fase cuatro. Pues él se marcó el audaz objetivo de crear una prueba de detección temprana para el cáncer. Es algo que requiere una potencia de cálculo enorme, no se necesita solo un extensísimo trabajo en genética, sino también en computación. Esto será una contribución inmensa para el futuro de la Humanidad si lo consigue. Suena a algo absurdo de ciencia ficción, pero se basa en metas humanas, en valores humanos y en crear un mundo mejor.
TIM O'REILLY
03:23
Hay un gran temor por los algoritmos que se utilizan para elegir las noticias de Facebook o las noticias que te muestra Google News. Pero ¿sabéis qué? Las elecciones editoriales de un periódico también eran arbitrarias y estaban determinadas por elecciones basadas en la línea editorial, por ejemplo.
Aquí la cuestión es la transparencia en cuanto a los objetivos de ese algoritmo. ¿Estamos seguros de que sus objetivos son adecuados? Un buen ejemplo sería la capacidad de búsqueda de Google como un sistema regulador que a todo el mundo gusta. La búsqueda de Google se basa en un objetivo muy, muy claro: “Queremos que la gente haga clic en los dos o tres primeros resultados”. Lo que hemos hecho en el mundo tecnológico es crear sistemas que funcionan con información y, en consecuencia, estos sistemas mejoran con el tiempo cuanta más gente los utilice.
TIM O'REILLY
04:41
A menudo, cuando hablamos de “Gobierno”, nos referimos a sus políticas. Cuando en realidad lo importante es la ejecución: cómo haces aquello que te has propuesto hacer. Pero muchos de los servicios que proporciona el Gobierno necesitan de una plataforma, y el Gobierno sabe cómo hacerlo. Hay servicios en los que el Gobierno ha sido pionero. Uno que me gusta nombrar es el GPS. Esto era inicialmente un servicio del Gobierno destinado a uso militar, que se abrió al uso civil, y eso ha llevado a todo un ecosistema de servicios basados en la localización.
Yo suelo decir que “el Gobierno es un medio para actuar de forma colectiva”. A todos nos asombran los nuevos tipos de acción colectiva: “¡Mira, Wikipedia! ¡Mira, Kickstarter! ¡Mira, impuestos! ¡Juntamos nuestro dinero y construimos carreteras!”. Hace unos años tuve una conversación muy interesante con Reid Hoffman, fundador de LinkedIn, y con un senador de Estados Unidos. Yo comenté que necesitábamos una ley de Moore aplicada a la Sanidad. Y el senador dijo: “¿Qué es la ley de Moore?”. Y Reid dijo: “Senador, pongámoslo así: en Washington cada año que pasa, se espera que las cosas cuesten más y funcionen peor. Aquí en Silicon Valley esperamos que nuestros productos hagan más y cuesten menos”. En realidad esta inversión tiene que venir del Gobierno porque es muy importante aplicar lo aprendido.
La propia Silicon Valley se construyó gracias a innovaciones financiadas por el Gobierno. Yo creo que el Gobierno se enfrenta a un desafío muy importante a la hora de adaptarse al siglo veintiuno.

Tim O'Reilly

CEO de O'Reilly Media

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